Nunca dejes de imaginar


¿Puedes hacerme un favor? Nunca dejes de observarme como si quisieras desnudarme con la mirada. Jamás te marches sin volver a mirar atrás para dedicarme una última sonrisa. No permitas que el tiempo, las horas, ni siquiera los segundos hagan que todo parezca corto. Vuelve a acariciarme mientras me susurras al oido. Tantas veces, tanto, tanto... Repite la escena en la que inevitablemente tu mano acaba rozándome la pierna. Déjame decirte que me muero por quedarme sin aliento cerca tuyo, muy, muy cerca... Tanto que no podamos evitar perdernos en un beso, o en eso que sólo los dos sabemos. Cuéntamelo despacito... cuéntamelo en bajito. Cuéntame lo que quieras pero que sea siempre este cuento.