Echar de menos significa demasiado y a mí, ahora mismo me ocurre eso. Hace una semana que dejé de pisar las calles de Nueva York, la ciudad que nunca duerme, la gran manzana..Siete días que entre otras muchas cosas, no siento sus abrazos, esos que abarcan ciudades, no veo su sonrisa ni oigo su risa cada día, que no suena Alejandro Sanz al despertar cada mañana en el ordenador con sus grandes letras, que no hay desayuno para seis, ni olor a café y juegos de pósit por las noches, que no pasamos 24 horas que cada día se hacen más increíbles que el anterior, que no me canso de andar, de sentir, de ver, de respirar aire de otro lugar, otro país, otro mundo de película y sí, no hay nada que lo defina mejor que un: lo echo de menos.
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Nunca dejes de imaginar
Y una vez más, todo lo que empieza, acaba. El Verano que parecía interminable termina, lo que empezó con un Salou increíble, finaliza. Pasando entre muchos lugares por Galicia, llena de sus encantos como siempre, por historias que terminan,sonrisas que duran para siempre, abrazos que desearía tener durante todo el año y un amor que podría no acabar nunca...Bonito Verano, me has encantado y aunque llegue el Otoño y Madrid parezca más solitario sin tu sol, prometo recordarte.
Soy lo que queda del sol cuando se va, la luz que entra por la ventana y calienta tu piel. La última calada del día, y la primera de la noche. Soy tu imposible, tu talón de Aquiles y tu perdición. Todo lo que un día quisiste intentar. Soy probablemente tu miedo y quizá lo que acabaría siendo un te quiero y miles de sonrisas, las burbujas del refresco más refrescante y el alcohol que cura tus heridas a base de amor. Soy el jueves que vive en medio de tu vida, un domingo de manta y sofá o un sábado de desfase total. La luna, el sol y todas las estrellas para que siempre tengamos un cielo que nos una. Una canción de fiesta, los besos que no dimos y lo que volverás a hacer entre otras muchas cosas.
Pasar, no pasa ni el tiempo. No pasa nada si pasa de todo. Y si pasa
de todo, haremos como si nada... Por decir, te diré que tengo ganas de tus
ganas, de decirte "venga" y que me digas "vale". Que me
hables en mayúsculas queriendo que me entere de que me buscas... Saber, sabía
poco de ti por aquel entonces. Que eres más de rotos que de descosidos. Que
eras más de impulsos que de casualidades. Y por hacer, harías mil historias de
noche, pero de noche no hicimos el amor... Perder, no perdí ni los pantalones.
Perdí la cabeza y más tarde, te perdiste tú. Que eres obsesión. Que fuiste
Abril y eres Febrero. Que si por alguna casualidad apareces mañana, te diré que
yo soy más un descosido que un roto. Que las casualidades existen. Que estás a
un vestido y media cremallera de seducirme, y que te dejo que me cuentes mil historias
si después me haces mil veces el amor sea de día o en una de tus noches. Tú di
"vale", que de enterarme cuando escribes en mayúsculas, ya me encargo
yo.
El canalla, el malo, el que se sube a la moto mientras enciende un pitillo. El que no le rinde cuentas a nadie salvo a sí mismo, es la promesa eterna de la libertad. Es el que a su lado, cada día será diferente al anterior. Es la inestabilidad, la tormenta, el caos. Es el "hoy te quiero menos que ayer y mañana no sabré ni quién eres." Es la sonrisa hipnótica del rebelde sin causa, el deseo que viaja en tranvía, el capitán Jack Sparrow, el mañana que nunca muere. Es, en definitiva, la atracción que ejerce lo prohibido, lo que no nos conviene, lo que nos va a hacer sufrir. Porque en el fondo esa atracción se basa en la remota y utópica posibilidad de poder domar a la fiera, de ser la que ha conseguido meter en el redil al que nunca quiso ser boy-scout. Ser la que ha conseguido que la sonrisa de un canalla deje de lucir o, mejor dicho, que sólo lo haga por ti. Pero querida, si hicieran eso, serían como los demás, como todos los que te convienen, como los que no te harán sufrir. Y entonces ya no tendrían ningún tipo de morbo.
Aún recuerdo las risas, las miradas que no se atreven a ir a más. Los silencios nerviosos que delatan un principio, las palabras que se pierden entre besos, los besos que hacen perder conciencias, y también consciencias. Aprendí a leer en tus ojos, aunque soliesen decir más que tu boca. Me enamoré de tus besos, fuesen como fuesen y supiesen a lo que supiesen, para mí eran los mejores. Creo que nunca fui capaz de decidir cómo me gustaban más porque ahora mismo no querría uno en especial sino uno de ellos, de esos de verdad. Hice nuestra la frase "si no te tengo reviento", y también decidí que nunca más volvería a decir nunca. Aprendí a perderme en amaneceres pero siempre en tu dirección y a querer despertar sin espacio, pero entre nuestros besos. Y sí, si algo me quedó realmente claro es que aunque no lo puedas decir... me quieres, a veces.
Podríamos ser una moneda de dos caras que siempre diga que nada va a salirnos mal. Podríamos ser el verano en pleno invierno. Podríamos ser un juego de uno jugado por dos. Podríamos ser miradas que se clavan, o palabras que se escriben solas en tu espalda. Podríamos ser norte y sur, este y oeste. Podríamos ser caricias que recorren un camino sin final, o una canción por terminar. Podríamos ser fuego sin quemarnos. Podríamos ser el vértigo en lo alto de la Torre Eiffel, o tus brazos rodeándome para que desaparezca el miedo.
Podríamos serlo todo.
Me apetece tumbarme sobre ti, besarte y permanecer así un rato, o toda mi vida si pudiera. Intercambiando palabras y besos. Silencios y suspiros. Sentirte conmigo. Me apetece hacerte rabiar, que me llames idiota. Me apetece preguntarte cuanto me quieres, aunque me lo repitas continuamente. Y decirte que yo te quiero más. Me apetece morderte. Hacerte el amor y llenarme de ti. Quiero abrazarte y pensar en ese momento que nunca te soltaré y que tú tampoco lo harás. Porque siempre estaré abrazándote, con mis palabras o mis brazos. Siempre cogida a ti. Para no dejarte escapar. Me apeteces tú, y siempre me apeteces tú. Y cuando digo eso también incluyo todo lo anterior.
Nunca te arrepientas de nada. Tú eres tú y tus decisiones, tenlo presente, el pasado no se puede cambiar. El minuto que pases arrepintiéndote, piensa en una manera de solucionar aquello que crees que debes cambiar. Aprovecha el tiempo, no vas a vivir para siempre. Rompe las reglas, perdona rápido y besa lento. Confía en la gente que te demuestre que puedes hacerlo. Acostúmbrate a las cicatrices de tu cuerpo, nadie atraviesa esta vida sin alguna cicatriz. Eres tú quien debe decidir si quieres que esas cicatrices duelan o no. Siempre habrá gente que querrá verte caer. No permitas que eso te debilite. Ríe siempre que puedas y llora cuando lo necesites. Disfruta de todas las personas que conozcas. No te preocupes por bobadas. Escucha esa canción todas las veces que necesites. Que no te importe el qué dirán. Diles a las personas que quieres cuánto les quieres ahora que pueden oírte. Y recuerda, no te tomes la vida muy en serio, al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella.
Acepta las situaciones. Hazle frente a tus errores. Corre. Repítele mil veces todo lo que le quieres por mucho que se lo hallas dicho ya. Respira hondo. Enamórate. Ten agujetas. Grita. Besa. Ríete extremadamente de todo. Emborráchate. Deja que piensen que estás loca. Cómprate lo que se te antoje. Baila, de la forma que sea, pero baila. Canta. Desobedece. Rompe la dieta. Habla horas por teléfono. Sácate fotos. Fúgate de clases. Aprueba. Escucha música hasta quedarte sorda. Duerme en la playa. Practica tu deporte favorito. Ponle tilde a lo que te dé la gana. Recuerda canciones viejas. Quiere a los tuyos. Hazle esperar. Vuelve a casa a las diez de la mañana. Acuérdate de él, nunca le olvides. Llora con cada película. Decora tu móvil. Léete todos los libros que puedas. Ponte flores en el pelo. Viaja. Siente mariposas en el estómago. Llora. Vive igual que un hielo por la espalda, un beso detrás de la oreja, las olas, un gol de tu equipo, o del contrario. Igual que las sensaciones fuertes de morder una guindilla, besar labios desconocidos, un final inesperado, tu canción favorita, una hora de masajes o caminar por tu playa a la hora que sea porque siempre, te encantará.
Puedes quedarte, llamarme de madrugada, quitarme las ganas, hacerme el amor a deshora, y hacer que empiecen a gustarme los domingos si son con peli y manta a tu lado. Puedes hacer que no quiera ni verte, que sólo quiera gritarte y que me pase las noches odiándote. Tienes permiso para besarme, morderme y subirme al cielo aunque tenga pánico a las alturas; puedes echarme todo lo que quieras en cara, y hacerme de todo menos falta. Estarías en todo tu derecho a entrar y salir cuando quieras y a quitarme o compartir mi cojín de dormir, siempre y cuando un buenas noches lo tenga de tu boca y un buenos días con tus brazos agarrándome entre el edredón de la cama para hacer que me cueste aún más salir de ella. Puedes intentar pasar de todo, hacer que no te importo, dejar que nuestras miradas ya no hablen... pero tienes el acceso restringido a irte de aquí, porque no hay en ningún sitio donde tenga menos frio que estando contigo y porque quiero que de nuevo nuestros ojos digan lo que callan nuestras bocas.
Que me mires, y no haya preguntas pero si respuestas a algo que ni siquiera sé lo que es. Encontrarnos en mundos nuevos inventados por nosotros mismos, que soñemos juntos: la felicidad, otros planes, mil noches románticas y otras mil demasiado salvajes. Que hagamos el amor y que nos demostremos que ese amor existe, que no se explique, pero que se sepa que está ahí. Pero sobre todo, sobre todo quiero que jures que no volveré a estar sola porque tú estarás ahí para impedirlo y que sólo haga falta una pregunta como esta para que me hagas la chica más feliz del mundo.
- ¿En qué piensas?
+ En dormir contigo.
Hoy me gustaría mirarte. Me gustaría recorrer cada rincón de tu cuerpo con los ojos, imaginarte de mil maneras, mezclar el color de tus ojos con los míos. Hoy quiero besarte hasta desgastar mis labios, pintarte besos con permanente hasta que no quede parte de tu cuerpo sin pintar. Olvidarme del olvido mientras devoro tu piel, convirtiéndote en la cosa más dulce. Hoy me apetece caminar por tu espalda hasta quedarme sin aliento, me apetece contar todos tus lunares, hasta los que pocos han visto y borrarlos a base de besos. Hoy quiero aprenderme de memoria todas las arrugas de tu cuerpo, que me rompas los huesos apretándome contra ti , tan fuerte que no pueda ni respirar, y que sea tu respiración la que me alimente. Y mañana..mañana también mi amor.
Nunca conseguirás que llegue a entender ciertas cosas: nunca podrás conseguir que sepa encontrar el Norte y el Sur en las estrellas, nunca podré saberme los nombres de la gente que ha ganado Oscars o quién es el tío más rico del planeta. Ni podré entender la segunda guerra mundial, ni llegaré a comprender por qué la Tierra tiene diferentes estaciones según el sol. Pero, ¿ sabes por qué ? Porque tú me has hecho saber que tienes que seguir a tu instinto por lo que ya no podré decir el nombre de la gente famosa porque para mí tú nombre llena mi mundo. Y entre otras cosas, también me has enseñado que el más rico no es el que más tiene, si no el que menos necesita. Y entonces, ya a mí el pasado me da absolutamente igual, me gusta centrarme en el presente y/o futuro y más si es contigo y me da igual en qué estación esté más cerca el sol, porque yo lo único que necesito es que tú me des calor y más que nada, porque ya, se de sobra que una sonrisa tuya me hace sentir más que cualquier beso de otro.
- ¿Conoces a alguien especial?
+ ¿Qué es ser especial?
- Ser distinto a los 6000 millones de personas restantes que viven en este planeta. Una persona especial, es aquella que adora tus defectos y los eleva a virtudes .Alguien que te incite a ser mejor persona..Alguien capaz de hacerte sonreir hasta cuando estás tirada en el suelo, pisoteada y sin ganas de seguir luchando...
Alguien.. como ELLAS, porque si tuviese que destacar algo de todo lo infinito que nos une, destacaría las sonrisas, los dolores de mejillas que he llegado a coger, cada uno de todos los momentos especiales, porque los hacemos únicos, como nosotras 4 juntas.
Es cierto, soy de las que no se pasan la vida intentando algo que ven imposible, aunque lo intento con todas mis fuerzas. Dicen que el tren solo pasa una vez, y yo siempre espero al primero, si lo pierdo, no espero un segundo tren, pero si pasa, mejor. Tengo poca paciencia, sé dar consejos, pero a mi no me sirven. No busco un chico perfecto, no existe, más bien no busco nada, porque cuanto más buscas algo, menos lo encuentras, pero he de decir, que si lo encuentro, siempre lo veré como alguien perfecto. Sé que nada dura para siempre pero muchas veces me apetecería ser ese nada para así durar siempre. Confío mucho y tal vez también pida más de lo que debo pero sé que quién me tiene, tiene algo seguro porque si quiero, quiero de verdad y quizá por ello, me escondo un poco porque de buena, también me quedo tonta aunque como dice la gente : las tontas,tienen suerte.
El pasado es la mejor manera de ser, porque todo lo que ya has vivido no te lo va a quitar nadie. Y el pasado siempre vuelve de alguna u otra manera. A veces eres tú quien le llamas y otras, eres llamado por él. Recordarlo no es ver aquello que nunca volverás a tener o aquello que no podrás vivir de nuevo, sino poder afirmar que has tenido algo y has vivido algo. Quien conoce todo lo que has dejado atrás, sabe el 50% de lo que te queda por delante. Por supuesto. Yo conservo una persona así, una persona que me ha visto estrenar mi primer pintalabios, mi primer beso, mi primera mini falda y mis primeras dudas. Una persona que me ha visto en definitiva crecer desde el ángulo de la amistad y la adolescencia. Y ahora puedo reírme con esa persona de todas las niñerías y desear volver a repetir un día, aunque solo sea uno, todas aquellas inocentes tardes y noches donde un sueño era bastante para hacernos volar. Aunque en realidad, seguimos soñando cada día, despiertas, con los ojos bien abiertos, en cualquier lugar del mundo y es que, puede que no podamos vernos, pero siempre, siempre estamos unidas.
Me enseñaron a sonreír a los problemas y que llorar es importante, pero de felicidad. Me enseñaron lo que vale la pena,en lo que puedo confiar.A reír con locura,a elegir por mi misma y a cómo saber quién siempre va a estar a tú lado. Me enseñaron lo que vale la pena perder y a valorar lo que tengo. Me enseñaron a que debo luchar por mis sueños, que vale la pena gritar, aún cuando nadie puede oírte, a superar los problemas, a hacerme más fuerte,a que lo más importante es la verdad. Me enseñaron a amar, a querer, pero nunca a odiar. Me enseñaron que la vida lo que te da te lo quita y que arriesgarse es la clave para no arrepentirse. Me enseñaron que vale la pena siempre intentarlo una vez más y que las páginas en blanco son solo pausas. Me enseñaron a encontrar la magia de las sonrisas. Pero sobre todo, me enseñaron lo que soy, y lo que siempre querré ser.
El tiempo funciona sin pilas. Los trenes no esperan y se largan. Los capuchones de los bolígrafos se pierden. Las palabras son inversamente proporcionales a todo lo que queremos decir. La batería de los móviles siempre falla. Las miradas ya son sin compromisos. Las drogas un medio de vida. La música pierde interés por sus letras. Los ordenadores tienen un chip para no querer volver a encenderse cada dos años. Los zapatos se desgastan. El amor se denuncia por malos tratos. Los sueños siempre llegan con retraso. El pasado te hace rebobinar tu vida. Los días martes y trece conspiran contra a ti. Los besos se agotan. La esperanza desespera. Las leyes se imponen sin venir a cuento. El tabaco mata. Los lunes son odiosos. Las relaciones se destiñen. Los compromisos se desentienden. Las luces se funden. Tu maleta pesa más de la cuenta. Los autobuses marean. Los sentimientos se confunden. Los semáforos siempre se ponen colorados si los miras. Los bordillos están dónde no te los esperas. Las prisas te retrasan. Los momentos son instantes. Los perros ladran por que sí. Y los gatos son muy perros.Los malos son muy malos y los buenos no tan buenos.
Me gusta. Es como un vicio, un adictivo. Me gusta porque va en pequeñas dosis, intensas, pero pequeñas. Me gusta porque acelera el pulso, sube la adrenalina. Porque es algo muy flexible pero fácil de romperse. Me gusta porque no tiene sentido ni hace falta buscarle explicación. Porque te provoca fanatismo, te hace sentir libre pero nunca te libera. Porque la palabra clave es: improvisación. Y sabe ponerte a prueba. Porque es irremediable e incurable. Produce locura y eso, me gusta.
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