Nunca dejes de imaginar





Me apetece tumbarme sobre ti, besarte y permanecer así un rato, o toda mi vida si pudiera. Intercambiando palabras y besos. Silencios y suspiros. Sentirte conmigo. Me apetece hacerte rabiar, que me llames idiota. Me apetece preguntarte cuanto me quieres, aunque me lo repitas continuamente. Y decirte que yo te quiero más. Me apetece morderte. Hacerte el amor y llenarme de ti. Quiero abrazarte y pensar en ese momento que nunca te soltaré y que tú tampoco lo harás. Porque siempre estaré abrazándote, con mis palabras o mis brazos. Siempre cogida a ti. Para no dejarte escapar. Me apeteces tú, y siempre me apeteces tú. Y cuando digo eso también incluyo todo lo anterior.


Nunca te arrepientas de nada. Tú eres tú y tus decisiones, tenlo presente, el pasado no se puede cambiar. El minuto que pases arrepintiéndote, piensa en una manera de solucionar aquello que crees que debes cambiar. Aprovecha el tiempo, no vas a vivir para siempre. Rompe las reglas, perdona rápido y besa lento. Confía en la gente que te demuestre que puedes hacerlo. Acostúmbrate a las cicatrices de tu cuerpo, nadie atraviesa esta vida sin alguna cicatriz. Eres tú quien debe decidir si quieres que esas cicatrices duelan o no. Siempre habrá gente que querrá verte caer. No permitas que eso te debilite. Ríe siempre que puedas y llora cuando lo necesites. Disfruta de todas las personas que conozcas. No te preocupes por bobadas. Escucha esa canción todas las veces que necesites. Que no te importe el qué dirán. Diles a las personas que quieres cuánto les quieres ahora que pueden oírte. Y recuerda, no te tomes la vida muy en serio, al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella.

Acepta las situaciones. Hazle frente a tus errores. Corre. Repítele mil veces todo lo que le quieres por mucho que se lo hallas dicho ya. Respira hondo. Enamórate. Ten agujetas. Grita. Besa. Ríete extremadamente de todo. Emborráchate. Deja que piensen que estás loca. Cómprate lo que se te antoje. Baila, de la forma que sea, pero baila. Canta. Desobedece. Rompe la dieta. Habla horas por teléfono. Sácate fotos. Fúgate de clases. Aprueba. Escucha música hasta quedarte sorda. Duerme en la playa. Practica tu deporte favorito. Ponle tilde a lo que te dé la gana. Recuerda canciones viejas. Quiere a los tuyos. Hazle esperar. Vuelve a casa a las diez de la mañana. Acuérdate de él, nunca le olvides. Llora con cada película. Decora tu móvil. Léete todos los libros que puedas. Ponte flores en el pelo. Viaja. Siente mariposas en el estómago. Llora. Vive igual que un hielo por la espalda, un beso detrás de la oreja, las olas, un gol de tu equipo, o del contrario. Igual que las sensaciones fuertes de morder una guindilla, besar labios desconocidos, un final inesperado, tu canción favorita, una hora de masajes o caminar por tu playa a la hora que sea porque siempre, te encantará.